Este trabajo se basa en la inmediatez de la pintura al óleo, y concretamente en el retrato. Mediante estos retratos, de cariz psicológico, se pretende captar a la persona, con su gesto auténtico y con toda la carga emocional que pueda tener.

La obra parte de la fotografía. Después es pintada, filtrada por el ojo humano y experiencial pero conservando

el carácter fotográfico. Así, en la pieza tienen presencia las dos fases del proceso creativo, y ésta no pierde el valor de autenticidad, de expresión humana y el carácter de testigo del momento.

La técnica es el óleo debido a la plasticidad de este material, las oportunidades que brinda al nivel de pintura matérica, la saturación tonal que tiene, el pie que da a la expresión.

Las personas retratadas son gente con una experiencia y una carga notable, bien anómica o relativamente

apartada, al margen de la sociedad y con una expresividad especial.

Retratándola se pretende mostrar aquello que es innegable y que podamos recrearnos en ello, la verdad del tiempo y la persona, que la consciencia de lo ajeno -que es propio- siga teniendo un lugar.