La vida misteriosa de estos seres los cuales no podemos ver sin la ayuda de un microscopio tiene mucho que ofrecer. Poco a poco se pretende una aproximación a sus formas, cada cual más curiosa.

El invierno irá de la mano de Los Protozoos. Se proponen hilos con fantasías y mechas o flecos de hilo para simular sus cuerpos y, para algunos de ellos, sus motores de desplazamiento; los flagelos. Se buscan tejidos más gruesos y texturas creadas a partir de pequeños elementos en puntos diferentes, focalizándose en el aspecto de la concentración de elementos. Texturas granuladas, combinaciones de colores más simples y pocos contrastes de tonos.

 

Pese a una gran actividad, reina la armonía. El viento frío sopla, pero tú puedes sentir la calidez y suavidad

al tacto de tus prendas. Los tejidos, blandos y calientes, llegan a reconfortar no sólo de manera táctil o térmica, sino también de manera visual. La consonancia de los tonos claros, incluso algunos apastelados, inspira paz y tranquilidad.

 

Los flecos de hilo y las formas redondeadas que imitan a estos cuerpos invitan a ser tocadas. El algodón 100%, las mechas y el peluche son unas de las texturas que más se aprecian. En los bordados encontramos cierta experimentación de textura y visual. El contraste del bordado

liso con el peluche, trabajado en tonos claros, ofrece un juego contradictorio entre la rigidez y la suavidad (aún así en armonía).

Observamos también este sentido de la acumulación en la propuesta de tejido-bordado, donde se muestran todos los colores y texturas de “Los Protozoos” en un horror vacui.