Se plantea la idea de un estilo divertido pero a la vez misterioso, etéreo y ligero. Se presentan transparencias, luces y fantasías luminiscentes. Es un verano diferente en el que se intenta no olvidar que los peces de las profundidades también pueden llevarnos a un nuevo estilo marinero.

 

Nos sumergimos en un misterioso y silencioso mundo. En la densidad de las profundidades marinas, los animales adaptados a este modo de vida se mueven de manera curiosa; sinuosa y en cierta manera ingrávida.

Los observamos desde la lejanía. Se hacen ver y te atraen con un baile de hipnóticas luces que recorren sus cuerpos en plena oscuridad.

 

Se propone el nuevo estilo marinero; las rayas marineas ahora son sobre fondo negro. Se plantea un verano distinto; fresco y divertido pero a la vez elegante y misterioso. La intención de volatilidad y sinuosidad acuosa se encuentra en la ligereza, transparencia y caída de las telas (como la muselina) y en las ondas de los tejidos.

En un juego visual de dejarse ver y a la vez ocultarse, se proponen bordados tono sobre tono (que se insinúan por el brillo parcial del algodón y la propia direccionalidad del mismo) e hilos y fantasías luminiscentes.